Taller de artesanos ceramistas

 

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Antecedentes.

Taller para la Formación de Artesanos Ceramistas.
Depende los Área de Artes Visuales del Liceo Municipal “Faustino M San Juan” de Santo Tomé.
Está destinado a jóvenes y adultos que deseen aprender y poner en práctica los conocimientos y herramientas básicas de la actividad.
El Taller fue creado en el año 2008 con objetivo de rescatar el oficio cerámico utilizando la arcilla de la zona y tomando como referencia la tecnología y estética de la cerámica precolombina litoraleña (especialmente la rescatada en las excavaciones realizadas en el sitio de 4 Bocas – SE de Santo Tomé- y que constituye el patrimonio del Museo de Arqueología de Santo Tomé).
A medida que fue creciendo en cantidad de alumnos, se incrementaron las horas de trabajo y se logró un espacio adecuado y equipado que permitió realizar obras más complejas. Es así que se profundiza en los aspectos tecnológicos, morfológicos y tratamientos de superficie del Arte precolombino americano para incorporarlos a una producción personal.
Es nuestro propósito, ofrecer a la comunidad objetos cerámicos que cumplan con eficacia una función en la cotidianeidad  (RESCATAR A LA CERÁMICA DE SU PAPEL DE OBJETO DECORATIVO), tal y como sucedió en los primeros grupos culturales productores, a la vez que son portadores de sentido e historia.
En la actualidad, contamos con un taller formativo de dos años y un taller de producción.
Las ventas se realizan durante todo el año en el Taller, por la web y en ferias locales.
El taller se autogestiona y tiene una organización cooperativa. Los materiales y herramientas se adquieren con parte de las ganancias de las ventas.

 

Imágenes.

 

Sobre su trabajo.

El ciclo comienza cuando el río está bajo y podemos entrar a buscar barro.
Primero sacamos unos puñados y los amasamos para modelar cuencos pequeños, rollitos y otras formas que nos permitan evaluar si es un buen material para el trabajo en el taller. Eso lo hacemos entre todas.
Una vez que encontramos buena arcilla, llenamos las bolsas a pala. Vamos seleccionando, haciendo la primera limpieza: sacamos la arena gruesa, raíces, restos de plantas y cada tanto hacemos una prueba de modelado para comprobar que seguimacando de la misma veta. El día que buscamos barro es una fiesta para el taller porque allí comienza todo. Durante el próximo año se usará ese barro.
Cargamos todo lo recolectado en los tanques y dejamos que la lluvia y el sol mejore el material: la mayor parte de materia orgánica se descompone y la arena gruesa se sedimenta. Así añejada la arcilla, está lista para que cada alumno-artesano filtre lo que necesita para su trabajo, quitándole las partículas no arcillosas más pequeñas y volviendo la pasta lisa y plástica. Un breve amasado y ya está lista para modelar.
Una sabe lo que va a hacer. Pero durante el trabajo va agregando o sacando cosas, probando para que quede mejor y más cómodo para su uso. Cada una tiene su estilo y sus gustos y nos reconocemos en nuestras cerámicas. Nos ayudamos entre todas: opinando, haciendo sugerencias y aprendiendo juntas.
Cuando alguien elije una pieza tuya para comprarla, te sentís muy contenta y orgullosa. Esa persona llevará consigo una historia de trabajo: el barro junto al río, tus manos amasando, tu mirada clavada en la pieza que está naciendo, las ideas sobre cómo resolverla, el calor del horno, la alegría de verla sana y terminada….